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Villaralbo es una población española situada en la comarca de la Tierra del Vino, a escasos 5 kilómetros de Zamora, en la comunidad de Castilla y León (España). Según el INE (Instituto Nacional de Estadísticas) Villaralbo tiene 1861 habitantes censados, una superficie de 22,05 kilómetros cuadrados y una densidad de 84,41 habitantes por kilómetro cuadrado. Está a una altitud de 637 metros. Su gentilicio es: "Villaralbinos". Su código Postal es en 49159.
Toponimia
Algunos defienden la teoría de que el nombre de Villaralbo procede de la unión de palabras Villa del Alba.
El Alba fue una villa Romana situada entre Villaralbo y Villalazán, que en la actualidad está completamente arrasada excepto una necrópolis recientemente excavada.El termino de Villaralbo, aparece como parte de una donación de la reina Doña Urraca de Castilla a la Orden de San Juan el año 1116.(Según recoge el historiador decimonónico Ursicino Alvarez Martinez en su libro Historia General de la Provincia de Zamora, Cap.XI pag. 162 ."Esta señora (por la reina Urraca de Castilla) había otorgado privilegio en 1116 á la religión de San Juan de la villa de la Bóveda con sus términos entre los que se hallaban Algodre, Olmo, Villaralbo, Fonte Illapenna y Cañizal").
Economía
Sus actividades actuales son principalmente el sector servicios, los autónomo y la agricultura. Sus vegas, bañadas por el río Duero y regadas por los canales de San José y Virgen del Viso, son especialmente fértiles en las que se cultivan todo tipo de productos de regadío (maíz, remolacha, alfalfa, etc)en buena cantidad y calidad.
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Su economía se basa, como la mayoría de zonas rurales, en la agricultura y ganadería, aunque gracias a su cercanía con la capital muchos habitantes se desplazan a ésta para acudir a su puesto de trabajo. Además hay instaladas algunas empresas importantes que dan trabajo a numerosas personas de la localidad. Destaca la empresa GCE asentada sobre las antiguas instalaciones de la conocida como "Fabrica que Estaño" que, bajo distintos nombres y propietarios ,se dedicó a la obtención de estaño a partir del mineral tratado en sus hornos; y marcó, en parte, la vida económica e industrial del pueblo durante la segunda mitad del siglo XX. Otras industrias históricas ya desaparecidas de Villaralbo fueron la Fabrica de Telas y varias de Alcoholes. El antiguo edificio de la Fabrica de Telas lo ocupa hoy una de las dos residencias privadas de ancianos con las que cuenta el municipio
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Política
Desde 1983 en Villaralbo ha gobernado con mayoría abosulta el PSOE (Tomás Gallego Perero fue alcalde desde 1983 hasta 1995, y Santiago Monge Fernández desde 1995 hasta 2007). Pero los resultados de las últimas elecciones municipales y acontecimientos posteriores han supuesto un revulsivo en el pueblo, y ahora se ha modificado el consenso y el actual alcalde de Villaralbo es D. Santiago Lorenzo Peláez del Partido Popular. La dirección del Ayuntamiento es: Plaza Amilcar Ferrón,1 - C.P: 49159 Villaralbo (Zamora). Teléfono/Fax: 980539710. Email: aytovillaralbo@zamoradipu.com
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Fiestas
Sus fiestas patronales en honor a la Virgen de la Asunción se celebran en torno al 15 de agosto. El 23 de enero se celebra el patrón San Ildefonso y en mayo, junio dependiendo de la semana santa se celebra la Virgen del Viso (o Aviso) con una romería de los pueblos de la zona en las campas de Bamba.
Historia
De los primeros pobladores a la civilización Vaccea.
La historia de Villaralbo se encuentra íntimamente unida al río Duero que siempre ha sido fuente de vida y de riqueza pero que también ha contribuido a modificar y esconder las huellas de las diferentes civilizaciones han lo han visto discurrir.
Tres son los asentamientos en torno a los que gira la historia más antigua de Villaralbo: Valcuevo, Los Castros y el yacimiento de El Alba. Aunque en todos ellos podemos encontrar restos de las diferentes civilizaciones que a lo largo de la historia han dejado su impronta por estas tierras, destaca por su importancia el yacimiento del Alba, tanto por lo que se refiere al número y tipología de los restos como por la extensión en la que éstos pueden ser encontrados.
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Siguiendo un orden cronológico, los primeros restos de estos asentamientos nos indican la presencia del hombre por estas tierras ya desde el paleolítico y neolítico, encontrándose restos de útiles y cabañas que indican la presencia del hombre desde el neolítico tanto en la laguna como en la barranca de Valcuevo. Cabe destacar en este sentido la presencia de un topónimo, “los montones”, que probablemente hace referencia a la existencia de túmulos o dólmenes de esta época. El topónimo se situaría en la confluencia entre la carretera a Zamora y la que se dirige a Arcenillas. También se han encontrado numerosas vasijas y restos cerámicos de la Edad del Bronce, especialmente en el yacimiento de Los Castros, así como restos de la cultura del Argar que se desarrolló en la parte occidental de la península ibérica entre los años 1200 y 850 a.C.
La edad del bronce fue sucedida por la edad de hierro y en esta zona en concreto por la civilización Vaccea, civilización que se puede encuadrar dentro de la cultura celta, y que tiene su origen en pobladores desplazados del norte de Europa por pueblos germánicos. De la cultura Vaccea han aparecido numerosas muestras tanto en los yacimientos de Los Castros como del Alba. Este último yacimiento, en el que los restos se extienden desde el término de Bamba hasta el de Villalazán, se correspondería con un extenso asentamiento romano, Albocela, que podría ser heredero de la original Arbucala, ciudad vaccea tomada por Anibal en el 220 a.d.C en la misma campaña en la que tomo Helmantica (la actual Salamanca). Arbucala estaría situada en el cerro del Viso, en el término de Bamba.
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La cultura Vaccea se caracterizó por la representación de toros o verracos de piedra de los que aparecen numerosas muestras a lo largo de nuestra geografía. Algunos de ellos son tan significativos como, por ejemplo, los conocidos como Toros de Guisando. En el año 1900, cuando unos albañiles se encontraban construyendo un molino, apareció una de estas figuras a la los obreros bautizaron como La Marranica. El dueño del molino ordenó que fuera utilizada para completar las obras sin embargo, el constructor, más inteligente que el dueño, aunque utilizó la peana en la que se encontraba, la dejó entera con la nariz hacia afuera para que se supiera donde estaba. Así permaneció la figura durante 70 años hasta que el molino fue derruido. Aunque entre los restos se buscó con insistencia la figura, ésta se dio por desaparecida hasta que dos años después, en 1972, el dueño de las tierras, arando, encontró la figura. Su análisis detallado determinó que no era la Marranica sino el Marranico y remontó su origen a los siglos VI al IV a.d.C. Esta escultura junto con el toro de Toro son las únicas esculturas de esta época que se conservan en la provincia.
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Época Romana y Visigótica.
No se conoce en la provincia de Zamora un yacimiento más rico en materiales romanos que éste de El Alba. Varias fueron las causas de que se desarrollara en esta zona un asentamiento romano de tanta importancia, pero entre ellas destacan las siguientes:
- La riqueza de los suelos, en las cuencas de dos arroyos, el de Aribayos y el Talanda, y que desembocan los dos en el Duero.
- La ocupación por parte de los romanos de la margen izquierda antes que la derecha
- El establecimiento de una calzada por el sur del Duero para unir la Lusitania con la costa Tarraconense, como lo demuestra la existencia de las ruinas del puente romano del periodo republicano que se pueden encontrar sobre el río Guareña.
- El hecho de haber servido de cabeza de puente primero y de punto de abastecimiento después, para las Legiones que viniendo de la Bética, pasaron el Duero para hacer la guerra a los cántabros.
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Teniendo en cuenta la primera denominación de la que tenemos noticia, la ciudad vaccea de Arbucala, no parece descabellado aventurar que la ciudad romana que la sucedió y cuyos restos encontramos con profusión en este yacimiento del Alba se corresponda con Albocela y tampoco parece improbable deducir que este último topónimo fuera el que diera origen al actual nombre de El Alba. El prefijo de Villa puede proceder del hecho de que se tratara de un asentamiento con población humana continuada desde la época romana y de este modo Villaralbo puede ser la heredera del nombre, que no de la localización, de la original Arbucala. Conviene destacar finalmente la información que aparece en e Foro de Zamora en el que se hace referencia a "Vilaralbo el Mayor" por lo que se podría pensar que habría dos núcleos de población con este topónimo, quizá uno haciendo referencia al actual y otro al situado en la zona del Alba, aunque este hecho no deja de ser una hipótesis pendiente de análisis.
Época visigótica
De esta época destaca, entre otros restos encontrados, la presencia de una cruz griega de brazos irregulares que presenta las típicas escuadras propias de las estelas romanas, lo que indica que fue tallada por un “quadrator” o picapedrero romano. De ser así es muy posible que esta cruz sea la más antigua muestra de cristiandad hallada en Zamora.
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De la Edad Media a finales del Siglo XIX.
La referencia escrita más antigua sobre Villaralbo data del año 1.116. Se trata de un Privilegio de Dª Urraca en el que hace constar la donación que ésta hizo a la Orden de San Juan, de la Villa de Bóveda con todos sus términos entre los que se encontraban Algodre, Olmo, Vallesa, Ordoño, Villaralbo, Castrillo de Villavite, “Fonte de illa penna” (Fuentelapeña), Villaescusa y Cañizar.
A mediados del siglo XIII, concretamente el año 1.254 aparece una nueva referencia. En ésta el Obispo zamorano Pedro intercambiaba con Nunio Sánchez tres tierras en Arcenillas, Moraleja y Villaralbo por otras en el término de esta última localidad.
También en el Fuero de Zamora, que comprendía toda la legislación con la que se gobernaba Zamora, de 77 capítulos, aparece una mención a Villaralbo, llamado entonces “Vilaralbo el mayor” concretamente el capítulo titulado “De Buelta”.
Ya en el año 1.530, tal y como consta en el archivo diocesano, fue fundada por Andrés Flórez la capellanía de Villaralbo.
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En los años 1557 y 1580 aparecen en nuestra provincia dos graves epidemias de peste, superando con creces la última a la primera, y según se relata en el libro “Grandezas de León” de Fr. Atanasio de Lobera, afectando gravemente a Villaralbo. Añade en su libro que toda la zona faltaban médicos, asistentes para los enfermos e incluso quien cocinara el pan.
Destacan en ese siglo tres noticias sobre otras tantas riadas. Ocurrieron en los años 1586, 1596 y 1597 y fueron de orden creciente, llegando la segunda a arruinar un arco del puente. Pero la más grave de las tres fue la tercera de que encontramos la siguiente referencia: “Ocurrió el 14 de enero de 1597. El río fue invadiendo progresivamente los distintos monasterios y conventos, tambaleó el puente derribando casas (pasando de ciento) (…). Villaralbo sufrió poco más o menos pero entre tanta desgracia no la hubo personal por la diligencia con que se acudió al auxilio de los que lo necesitaban.”
El apartado de las desgracias naturales continúa en los dos siglos siguientes en los que Villaralbo padeció una plaga de langosta además de una gravísima sequía en el año 1650 (la plaga se repetiría en 1874) y otra gravísima inundación en 1739. Las crónicas relatan que el día 1 de noviembre de ese año “entraron las aguas en iglesias y casas arruinando unas doscientas viviendas. Se extendieron por las huertas de San Frontis, llegaron hasta el Cristo de la Carrera y Cuesta de San Jerónimo y extendiéndose por el rollo y la vega de Villaralbo se juntaron con la fuente de este lugar. En Villalazán y otros lugares arruinó cuarenta y ocho casas, en Peleagonzalo no quedaron en pie más de 7. No hubo tampoco en este caso, desgracias que lamentar y pronto se reconstruyeron las ruinas.”. Este panorama se completa con un terremoto que tuvo lugar el 1 de noviembre de 1755, aunque fue leve. En 1834 se abatió sobre toda la comarca una grave epidemia de peste colérica de la que enfermaron 8.448 personas muriendo 2.235. Villaralbo ocupó el puesto 14 en grado de afectación.
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Resulta especialmente interesante la siguiente cita por cuanto que guarda relación con el patronazgo que sobre la localidad de Villaralbo ejerce San Ildefonso. La cita en cuestión se refiere a una escritura encontrada en el Arca de San Ildefonso en la Iglesia de San Pedro en Zamora en el año 1.602. A finales de enero de ese año visitó Zamora el Rey Felipe III, siendo Obispo Fernando Suárez de Figueroa, de la Orden de Calatrava. La citada escritura daba cuenta de que en el año 1.270, Nuestra Señora del Viso, imagen de mármol de gran devoción por estas tierras situada en una ermita de los Templarios, se apareción en sueños a un pastor llamado Pascual, vecino del lugar de La Mañana, a una legua del sitio de la ermita. Le mando que se fuese a confesar con el cura de la iglesia de San Pedro, en Zamora, y que le comunicase que los restos de San Ildefonso estaban enterrados en su iglesia hacía muchos siglos. El párroco de la iglesia lo notificó al obispo y efectivamente, fueron hallados los restos del santo. La Ermita a la que se hacía referencia en la escritura no es la actual sino que se encontraría en lo alto del teso y fue trasladada a su ubicación que ocupa en la actualidad para favorecer la asistencia en rogativa a los fieles de la comarca.
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Entre los años 1746 y 1757, bajo el reinado de Fernando VI todo el país prosperó y este progreso también se dejó notar en la comarca. De esta época es un censo de la Tierra del Vino sin Zamora en el que aparecen los siguientes datos: vecinos: 2062, viudas: 213, soldados: 75. Este siglo finalmente se cerró con la prohibición de las rogativas de la Virgen del Viso y de la Hiniesta, que se llevaban por entonces hasta la capital, con el pretexto de que causaban desórdenes.
En el Catastro del Marqués de la Ensenada, elaborado en 1751 con el fin de que cada ciudadano pagase el equivalente a nuestros impuestos de hoy en día, en función de sus posesiones y posibilidades económicas, también aparece un completo estudio de la población y características económicas del Villaralbo de la época.
El S. XIX comenzó con la defensa de Zamora ante las tropas napoleónicas en 1808 en la que participaron vecinos de toda la comarca. Débil y mal organizada no supuso contratiempo alguno para las tropas francesas. En 1836 Villaralbo procedió a la limpieza y profundización de sus aceñas y estuvo en proyecto su ampliación, no llevándose a cabo, principalmente, por diferencias entre los vecinos.
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El Diccionario Geográfico Estadístico Histórico de España de Madoz, de 1845 hace referencia a Villaralbo en los siguientes términos: “el clima es algo frío y afecto a tercianas y dolores reumáticos. Tiene 110 casas, la consistorial y la cárcel, escuela de primeras letras dotada con 1.300 reales a la que asisten 70 niños de ambos sexos. Iglesia parroquial (Nuestra Señora de la Asunción). Buenas aguas potables. Límites: con el despoblado de Valdegema, la Hiniesta, Arcenillas y Zamora. En el término se encuentra el despoblado de San Lorenzo del Soto. Terreno de superior calidad bañado por el Duero. Producción: granos, legumbres, vino y pastos. Cría de ganados caza de liebres, perdices y aves acuáticas. Pesca de anguilas y varios peces. Exporta granos y vino. Población: 84 vecinos, 392 almas.”
El siglo se cierra con una nueva referencia a Villaralbo esta vez en la Guía Sinóptico Geográfica de la Diócesis de Zamora de F. Gómez Carabias en la que de nuevo realiza una particular visión de las características de nuestra localidad.
Evolución Industrial durante el Siglo XX.
Tanto el último cuarto del S.XIX como los primeros años de XX supusieron un periodo de relativo progreso económico y la aparición de las primeras industrias de relativa importancia en el municipio.
En 1905 se constata la existencia de una fábrica de harinas que utilizaba como fuente de energía la corriente del rio. La fábrica, propiedad de D. Felipe Suárez, molía trigo en abundancia y fue dotada entonces con maquinaria moderna.
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En aquella época se contaban en Villaralbo 324 edificios y 1.143 habitantes de los que 571 eran hombres y 572 mujeres, sabiendo leer y escribir 656 vecinos, el 57.39% de la población, lo que nos indica que el analfabetismo alcanzaba a más del 42% de los vecinos. Finalmente, el presupuesto del Ayuntamiento era de 6.340 pesetas.
Del censo electoral del año 1911 se desprende que el Villaralbo de principios de siglo tenía una actividad económica relativamente importante a juzgar por las profesiones que aparecen en este censo. Los 286 electores censados, de los que al menos 42 no sabían leer ni escribir, se repartían en profesiones diversas, y además de los 175 jornaleros, dato que nos indica que la propiedad de la tierra no estaba muy repartida, nos encontramos con las siguientes profesiones: 2 médicos, 1 pensionista, 1 sacerdote, 1 carretero, 2 herreros, 1 sastre, 1 tabernero, 4 estudiantes, 1 veterinario, 3 albañiles, 1 cortador, 3 zapateros, 1 maestro, 1 tallista, 1 molinero, 1 tablajero, 2 barberos, 1 hortelano, 1 estanquero, 1 alguacil.
Ya entrados en los años sesenta dos son los elementos que destacan como artífices del nivel de desarrollo y relativo bienestar de que comienza a disfrutar en esta época no solo Vilaralbo sino también el resto de municipios de la Vega del Duero entre Toro y Zamora. Por un lado la construcción de los canales de San José, Toro-Zamora y Villalazán Zamora posibilitó tanto el aumento de los rendimientos agrícolas y la superficie apta para el cultuvo como la introducción de nuevas especies más rentables desde un punto de vista económico. Por otro lado, la realización de la concentración parcelaria, llevada a cabo en dos partes, una en 1960 y otra en 1966, introdujo una racionalidad en la distribución de la superficie de cultivo que incidió de manera sustancial en una reducción de los costes y en el aumento de la producción, dando origen a una agricultura más eficiente, no exenta, por otro lado, de graves inconvenientes. La progresiva desaparición de cultivos autóctonos, como la vid, sustituidos por otros más rentables, el impacto medioambiental derivado del uso de abonos químicos, herbicidas y plaguicidas durante décadas o la sobreexplotación de acuíferos son solo algunos.
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Por lo que respecta al proceso de industrialización, si bien durante los años 60 se llevaron a cabo políticas de incentivación del desarrollo de una industria agroalimentaria que pudiera dar salida a los productos de una agricultura y ganadería en expansión, no son sino las cooperativas agrícolas las que ya bien entrada la década de los 80 comienzan a adquirir cierto peso. En este sentido cabe destacar el papel dinamizador de la economía rural que han tenido y continúan teniendo en la actualidad las cooperativas Nuestra Señora de la Asunción y COBADÚ. Ésta última, ha conseguido ser ya una de las mayores cooperativas en España y sirve de modelo para el desarrollo del cooperativismo en otras zonas de España y de la Unión Europea.
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Por lo que se refiere al resto de industrias, cabe destacar el hecho de la existencia en 1964 en Villaralbo de una de las dos fábricas de tejidos de la provincia. Propiedad de D. Tomás Castaño y con 36 telares, la fábrica daba trabajo, en esta época, a más de 70 personas y se encontraba especializada en producción de pañuelos y mantones de Manila que incluso se dedicaban a la exportación. Muchas de las abuelas de Villaralbo fueron empleadas de esta fábrica de tejidos cuyos inicios parece ser que datan de finales de los años 20 en el conocido como El Trinquete. De 1934 data el edificio en el que se instalaría posteriormente la fábrica de tejidos de Villaralbo que cesó su actividad en 1970 por problemas de reestructuración. Hasta bien entrados los años 80 el edificio lo ocupó una carpintería y a partir de mediados de los años 90 es transformado en una residencia de mayores. Es esta una de las actividades económicas que se encuentran en pleno desarrollo en Villaralbo. El progresivo envejecimiento de la población en la provincia y el cambio de los modelos familiares con la incorporación de la mujer al mundo laboral, o la emigración, junto con la proximidad a la capital, han tenido como consecuencia en Villaralbo el desarrollo de un sector destinado a los cuidados geriátricos que está teniendo un importante impacto en la evolución de la economía local.
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De la década de los 60 destaca además la existencia de una fábrica de alcohol propiedad de la familia Manteca que empleaba a 3 o cuatro obreros y una central eléctrica, propiedad de D. Fernando Gutiérrez que empleaba a 14 personas y suministraba energía no solo a Villaralbo sino también a otros pueblos de alrededor. La primera de estas industrias no pudo soportar la transformación al regadío y el progresivo abandono del cultivo de la vid y la segunda, tras el cambio de dueño, fue transformada en fundición de estaño, convirtiéndose tanto por el volumen de trabajadores que empleaba como por su peso en una zona casi carente de industria, en una de las más importantes de la provincia. La caída del precio internacional del estaño durante los años 80, la competencia de nuevos países y el aumento de los costes de producción dieron origen a progresivas reconversiones y un languidecer jalonado de cierres, reaperturas y cambios de dueño hasta su cierre definitivo a mediados de los años 90.
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A principios del nuevo siglo, la antigua fábrica de estaño adquirió una nueva dimensión. Adquirida por el empresario gallego afincado en Villaralbo José Fernández García, la fábrica es en la actualidad la sede de General de Cuadros Eléctricos, empresa dedicada a la elaboración de sistemas eléctricos que en pocos años se ha convertido en una de las más importantes de España. En la actualidad General de Cuadros Eléctricos constituye otro de los pilares sobre los que se asienta la economía de Villaralbo, y emplea no solo a trabajadores del propio pueblo sino también de otros municipios cercanos.
Una de las industrias emblemáticas de Villaralbo es, sin duda, Talleres Saludes. Tanto por su arraigo en el pueblo, como por su continuidad desde que empezara a funcionar en 1945, como por el nivel de desarrollo y especialización de que goza en la actualidad, Talleres Saludes, empresa familiar dedicada a la construcción e instalación de estructuras metálicas, se convierte en uno más de los pilares sobre los que se asienta la economía de Villaralbo.
Cabe por último reseñar en este apartado el desarrollo, al igual que en el resto del país, de un pujante sector inmobiliario que ha animado de manera muy especial al sector de la construcción que viene experimentando un crecimiento especialmente marcado durante la última década.
No hay que olvidar tampoco el sector del comercio, que de una u otra forma siempre ha estado presente en la economía de Villaralbo y que experimenta a lo largo de estos últimos años una diversificación en cuanto al tipo de negocio probablemente influida por el crecimiento de la población.
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